¿Colapsará el Internet de las Cosas las redes actuales?

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Leo que un grupo de investigadores han advertido del peligro de colapso del Wi-Fi en un futuro próximo por la creciente evolución del Internet de las Cosas. Se prevé que para el 2020 en el mundo habrá 50.000 millones de dispositivos conectados a Internet, con una media de siete aparatos por habitante. Sin los mecanismos adecuados puede ocurrir que estas bandas estén cada vez más congestionadas, ya que el uso masivo de esta tecnología puede saturar el espectro de comunicación, hasta el punto de que el Wi-Fi se podría llegar a colapsar.

Sí, bueno.., pero no todo es el wifi, no nos olvidemos de las redes móviles. No son pocas las operadoras que están construyendo redes totalmente nuevas para el Internet de las Cosas. Comcast , Orange  o Swisscom son algunas de las que están construyendo nuevas redes para IoT. Verizon y Vodafone están actualizando sus redes, y Cisco, Samsung, Nokia y Ericsson les están vendiendo los equipos para que todo ello funcione.

Hacen falta nuevas redes (o una actualización de las existentes) porque las redes de telefonía móvil actuales son insuficientes para dar servicio a la IoT por tres motivos: duración de la batería, costes y cobertura.

  • Baterías que deben durar años, no días: las redes de telefonía móvil actuales no están pensadas para ser eficientes desde el punto de vista de consumo de batería. Las redes de telefonía móvil fueron diseñadas originalmente para teléfonos  instalados en automóviles. La coordinación de un “hand-off” de una torre a otra sin interrumpir una llamada de teléfono fue el adelanto tecnológico que hizo posible las comunicaciones móviles. Estos hand-offs requieren comunicación continua entre teléfono y red. Debido a ese legado, los dispositivos deben comunicarse varias veces por segundo con la estación base. Esto penaliza muchísimo la vida de la batería.

Las redes para IoT no funcionan así. 1) Utilizan chips radio de baja potencia, optimizados para minimizar el coste de energía de la transmisión y recepción de datos. El consumo en estos sistemas es un orden de magnitud inferior a las redes de móviles convencionales. Y 2) permiten que los dispositivos estén minutos o horas sin ponerse en contacto con la red. Los dispositivos pasan el 99,9% de su tiempo en modo de baja potencia, despertando por milisegundos para enviar o recibir datos, leer un sensor o activar un control, lo que, obviamente, aumenta la duración de la batería en varios órdenes de magnitud.

Lograr años de vida para la batería es vital para IoT porque elimina enormemente los costes de instalación y mantenimiento, acercándose al set-and-forget, lo instalas y te olvidas, lo que importa mucho cuando estás instalando millones de dispositivos.

  • Segundo, los costes: es fácil imaginar que montar y dar soporte a la esperada explosión de dispositivos IoT no es barato para las operadoras. El uso del especto cuesta miles de millones, y cada vez se necesitan más bandas de frecuencia. Los dispositivos IoT revierten unos pocos céntimos al mes a la operadora, por lo que nunca van a obtener prioridad de acceso a la red sobre los teléfonos móviles que sí ingresan sus buenas tarifas mensuales de voz y datos en el bolsillo de las telco. El coste de oportunidad de soportar dispositivos IoT es demasiado alto.Para solucionar ese problema, las nuevas redes IoT  se están montando en bandas sin licencia o en las relativamente poco utilizadas “bandas de guarda” entre los canales de espectro licenciado. Es decir, donde el uso del espectro sale gratis.
  • Tercero, la cobertura: se supone que vamos a usar IoT para poner sensores en mil sitios donde, precisamente, lo raro es que haya cobertura: entornos rurales para seguimiento de cosechas, sistemas anti-robos o anti-incendios en sótanos, etc, etc.

Las redes IoT gestionarán la cobertura de dos maneras: 1) las redes están optimizadas para maximizar la penetración en interiores, en lugar del ancho de banda.  Mientras que las redes móviles actuales están optimizadas para dar servicio a smartphones con un uso intensivo de datos , las nuevas redes IoT están optimizadas para transmitir mensajes que apenas necesitan unos pocos Kb, por ejemplo, una lectura de sensor o una orden para configurar un termostato. Obtendrán mucho más rango en los mismos niveles de potencia. Y 2) Gracias a ti, querido usuario. Si la cobertura de tu operadora no llega a tu sótano, te facilitará un router wifi que incluirá un gateway para dar el servicio necesario. Las redes autodesplegadas serán cruciales para el avance de estas tecnologías, especialmente en los primeros días en que las redes estén arrancando. Quizá era a este punto al que se referían los investigadores del artículo que mencionábamos al principio.

Todo ello, sin considerar el gigantesco impacto que supondrán otros factores, como la esperada irrupción de la conducción autónoma o las flotas de drones. Errores habrá, pero el correcto dimensionamiento de las redes será -es- el punto número 1 y básico, a la hora de considerar el despliegue de servicios basados en la Internet de las Cosas.

Samsung y el arte de la diversificación

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A veces hasta el mejor escribano echa un borrón. Esto le ha sucedido a Samsung, número  uno mundial en ventas de smartphones y terminales móviles. Samsung ha tenido que revisar a la baja su previsión de beneficio operativo para el trimestre julio-septiembre, un día después de anunciar que dejará de producir el teléfono Galaxy Note 7 debido a los repetidos casos de combustión del dispositivo.

Traducido en euros, viene a ser una ganancia operativa de unos 4.192 millones de euros, es decir, un 29,63% menos comparado con el tercer trimestre de 2015, unos 2.200 millones menos. En comparación al beneficio esperado, de hasta los 6.289 millones, la cifra dada ahora es un 33% menor.

Las consecuencias fueron las esperables: caída de la acción (en la Bolsa de Seúl las acciones de Samsung llegaron a perder un 2,93%) y informes negativos de los bancos -siempre a toro pasado, claro- (según un informe de Credit Suisse, el fabricante surcoreano podría enfrentarse a unas pérdidas de hasta 15.400 millones de euros entre costes de producción y retiradas del producto; el banco japonés Nomura estima que Samsung podría tener que descontar de sus cuentas hasta 3.620 millones de euros de forma inmediata).

Y así se ha sucedido las noticias, a cual más negativa sobre el futuro de Samsung. Desde luego, ha sido un golpe muy fuerte en los resultados y en la imagen pública de Samsung, pero no es tanto como se pueda pensar de primeras. En primer lugar, la retirada de terminales defectuosos afecta a sólo una pequeña porción del gran negocio de teléfonos inteligentes de Samsung. En segundo lugar y más importante, Samsung Electronics es una empresa líder mundial no sólo en la fabricación de teléfonos inteligentes, sino en todo tipo de componentes electrónicos. Como se ilustra en el gráfico, la empresa genera decenas de miles de millones de dólares en ingresos vendiendo casi de todo: semiconductores, displays, neveras (aunque lavadora también salió ardiendo) y básicamente cualquier componente electrónico que podamos imaginar.

El golpe de gracia será para el Galaxy Note 7 y para Samsung será un varapalo (y un recordatorio a toda la industria en la que los diseñadores y las líneas bonitas tienen más predicamento que los ingenieros), pero la diversidad de las actividades de Samsung les ayudará a amortiguar el golpe y a seguir adelante.

Bots gubernamentales. Hazte un bot como el de Obama

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La Casa Blanca acaba de anunciar que ha liberado el código fuente del bot de Facebook Messenger del presidente Obama para ayudar a otros gobiernos y a los desarrolladores para que puedan crear servicios similares y fomentar conexiones similares con sus ciudadanos.

El pasado mes de agosto, la Casa Blanca lanzó un bot en Facebook Messenger que permitía recibir y contestar mensajes de los ciudadadanos americanos a su presidente. El módulo de código abierto de Drupal para este bot del presidente es el que desde ayer está disponible para descargar en Github.

No es el único, existen algunos otros bots gubernamentales. En el Reino Unido, el asistente inteligente Amelia ayuda a los ciudadanos a encontrar ciertos servicios locales, y en Singapur, Microsoft está trabajando con las autoridades para crear bots en una nueva generación de servicios digitales gubernamentales.

En España… #ohwait xD

Empresas de tecnología, televisiones y el auge de los e-sports

Esta semana se hacía público que Mediapro ha comprado por 4,6 millones de euros una participación mayoritaria de Fandroid, la empresa propietaria de la Liga de Videojuegos Profesional (LVP). La Liga de Videojuegos Profesional (LVP) hace tiempo firmó un acuerdo con IT/Publiespaña, empresa perteneciente al grupo Mediaset para, según palabras de la propia LVP, posicionar la LVP como la gran liga de deportes electrónicos de España.

Es un tiro bien dado por parte de Mediaset (creo, el tiempo lo dirá, claro). Ya hay estimaciones que anticipan que ya hay  empresas que planean gastar 325 millones de dólares en patrocinios y comercialización de los deportes electrónicos este año.

La idea de poner publicidad y retransmitir competiciones de videojuegos no es algo nuevo. En 1972, la Universidad de Stanford invitó a los estudiantes a un “Intergalactic Spacewar Olympics” en el lanzamiento del juego SpaceWar. El premio era una suscripción anual a la revista Rolling Stone. Actualmente, los premios de las competiciones más importantes, como Call of Duty, alcanzan cifras millonarias.

Más allá de los anunciantes y los jugadores, el dinero que realmente está en juego aquí es para aquellas empresas de tecnología que pueden llevar estas competiciones a una audiencia mundial. La industria de los e-sports espera generar más de 2000 millones de dólares en ingresos para el año 2018, por lo que en breve vamos a ir viendo cómo va a aparecer una feroz competencia en este incipiente sector.

Por poner un caso: un gran player en la capitalización de los e-sports es Activision. A principios de este año, Activision Blizzard compró los derechos de Major League Gaming (un organizador de competiciones de deportes electrónicos) por 46 millones de dólares. Valorada en 27.000 millones de dólares, Activision ya es un líder en la industria del videojuego, pero está claro que su ambición no se queda ahí: Activision quiere dominar todo el campo de los deportes electrónicos. Quiere dar el salto de internet a la televisión y robarle el espacio y las audiencias a las cadenas deportivas de televisión tradicionales.
Pero el dinero no sólo está en la retransmisión. En esta edad de los grandes volúmenes de datos, las apps, el bigdata y la segunda pantalla tendrán un papel no menos importante. League of Legends, entre otros juegos, ofrece APIs abiertas que permiten a las empresas de deportes electrónicos extraer los datos de juego. Dojo Madness, una startup con sede en Berlín, trabaja para convertir los smartphones de los jugadores en un entrenador de deportes electrónicos. Combinando basado en machine learning con los datos del juego, Dojo Madness ha creado una aplicación de entrenamiento que recaudó 4,5 millones de dólares en su primera ronda de financiación. Concentrándose inicialmente en la League of Legends, la app planifica la estrategia antes y durante el partido, y analiza el rendimiento en un resumen posterior al partido.
La LVP tiene los derechos de emisión de las ligas de League of Legends (LoL) además de la liga de videojuegos más grande de Europa (derechos de emisión, ese gran filón). La pugna entre startups actuales y futuras, grandes empresas de tecnología y cadenas de televisión para sacar provecho y beneficio de los deportes electrónicos acaba de empezar, y son sólo el comienzo del auge de los e-sports y del negocio que se generará en torno a ellos.

Por qué los gobiernos deben invertir en innovación

La innovación es la razón por la que nuestras vidas han mejorado a lo largo del siglo pasado. Desde la electricidad a los coches o los aviones, pasando por los inmensos avances en medicina, en tecnologías de la información y comunicación, la innovación es lo que ha hecho que el mundo sea mejor.

El liderazgo político puede hacer, y mucho, por acelerar la innovación. Es habitual asumir que los grandes cambios y las grandes revoluciones tecnológicas provienen exclusivamente del sector privado. No es así. La innovación comienza con el apoyo de los gobiernos a los laboratorios de investigación y universidades que trabajan en generar nuevas vías de conocimiento y en formar a las personas que crearán los conceptos y las empresas que cambiarán el mundo. Las inversiones del sector público son la semilla para que florezca las ideas del sector privado.

Es obvio. Pero parece que hay que seguir recordándolo: la inversión en I+D de España sobre el producto interior bruto (PIB) en 2015 fue del 1,24 % frente a la media del 2,01 % de la Unión Europea. Mientras esta tendencia no cambie, habrá que seguir repitiéndolo.

Dropbox se instala en Alemania para cumplir con la normativa europea #CloudWars

 

El gigante del almacenamiento en la nube Dropbox ha trasladado una parte de sus operaciones a centros de datos ubicados en Alemania, con el fin de cumplir con la normativa europea de protección de datos. Alojará servicios de clientes de Dropbox Empresas en instalaciones gestionadas por Amazon en sus CPDs alemanes.

Sólo en Europa, el número de clientes de empresa de Dropbox se ha cuadruplicado en los últimos dos años. Y no sólo clientes privados, también hay alguna pequeña administración pública local que ya se está atreviendo a apoyarse en servicios de Dropbox (Hillerød, en Dinamarca).

Dropbox, en Alemania. AWS, en Alemania. Microsoft acaba de anunciar la creación de dos regiones Azure también en Alemania para cumplir con la normativa UE y mejorar el servicio a sus clientes europeos. Etc. La ventaja competitiva basada en la ubicación dentro de territorio UE que tenían los proveedores europeos frente a los gigantes norteamericanos toca a su fin, sobrepasados una vez más los europeos por la rapidez de movimientos de los norteamericanos.

Ventaja competitiva que además era barrera de entrada: perdida. La siguiente es el precio y en valor añadido. El precio de los servicios cloud ha bajado de media alrededor de un 8% desde octubre de 2014, y se estima que se reducirá otro 5% durante el próximo año. Estos son los datos que cuentan los analistas de 451 Research y que extrapolan en el Cloud Price Index, donde estudian la evolución de los 51 proveedores cloud que representan el 90% del mercado de IaaS.

Durante los dos últimos años han primado las guerras por el precio de la máquinas virtuales (el estudio muestra un descenso de los precios de las MV de hasta el 14% en los últimos meses). Aún así, los precios de las MV aún pueden bajar. E incluso si se estabilizan, hay decenas de otros campos de batalla potenciales en los que los proveedores de nube van a luchar: el ancho de banda, almacenamiento, bases de datos, incluso contenedores o la tecnología sin servidor (serverless).

Cuando la siguiente guerra de precios entre los gigantes cloud está a la vuelta de la esquina, ¿quiénes serán los que sean capaces de aguantar el ritmo? O mejor dicho, ¿sobrevivirá alguien que no sea Amazon, Azure, Google, Oracle o IBM?

Casi no quedan ideas nuevas, y la mayoría son muy malas

 

El diccionario Merriam-Webster dice que la creatividad es “la habilidad de crear cosas nuevas o pensar en ideas nuevas”. Casi no quedan ideas nuevas, y la mayoría son muy malas, o tan nuevas que la gente común no sabe reconocerlas como tal. Van Gogh, después de todo, vendió un solo cuadro en toda su vida.

Los que son capaces de generar ideas nuevas no surgen con frecuencia. Yo sólo conozco a dos: uno es poeta y el otro inventor. Ambos hacen las cosas a su manera. Ninguno ha amasado mucho dinero; ninguno duraría cinco minutos en un trabajo; lo odiarían, y el trabajo los odiaría a ellos.

Para sobrevivir, las empresas tienen que cambiar de vez en cuando. Necesitan hacer las cosas de forma ligeramente diferente, pero para eso no necesitan creatividad. Necesitan personas con la inteligencia y el juicio suficientes para aplicar las modificaciones correctas a ideas existentes.

Más que eso, necesitan personas con la determinación de probar esas ideas, modificarlas si es necesario y convertirlas en ventas.

Y luego ya, si eso, le ponemos nombrecitos como “transformación digital”.

Amén Lucy.