Samsung y el arte de la diversificación

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A veces hasta el mejor escribano echa un borrón. Esto le ha sucedido a Samsung, número  uno mundial en ventas de smartphones y terminales móviles. Samsung ha tenido que revisar a la baja su previsión de beneficio operativo para el trimestre julio-septiembre, un día después de anunciar que dejará de producir el teléfono Galaxy Note 7 debido a los repetidos casos de combustión del dispositivo.

Traducido en euros, viene a ser una ganancia operativa de unos 4.192 millones de euros, es decir, un 29,63% menos comparado con el tercer trimestre de 2015, unos 2.200 millones menos. En comparación al beneficio esperado, de hasta los 6.289 millones, la cifra dada ahora es un 33% menor.

Las consecuencias fueron las esperables: caída de la acción (en la Bolsa de Seúl las acciones de Samsung llegaron a perder un 2,93%) y informes negativos de los bancos -siempre a toro pasado, claro- (según un informe de Credit Suisse, el fabricante surcoreano podría enfrentarse a unas pérdidas de hasta 15.400 millones de euros entre costes de producción y retiradas del producto; el banco japonés Nomura estima que Samsung podría tener que descontar de sus cuentas hasta 3.620 millones de euros de forma inmediata).

Y así se ha sucedido las noticias, a cual más negativa sobre el futuro de Samsung. Desde luego, ha sido un golpe muy fuerte en los resultados y en la imagen pública de Samsung, pero no es tanto como se pueda pensar de primeras. En primer lugar, la retirada de terminales defectuosos afecta a sólo una pequeña porción del gran negocio de teléfonos inteligentes de Samsung. En segundo lugar y más importante, Samsung Electronics es una empresa líder mundial no sólo en la fabricación de teléfonos inteligentes, sino en todo tipo de componentes electrónicos. Como se ilustra en el gráfico, la empresa genera decenas de miles de millones de dólares en ingresos vendiendo casi de todo: semiconductores, displays, neveras (aunque lavadora también salió ardiendo) y básicamente cualquier componente electrónico que podamos imaginar.

El golpe de gracia será para el Galaxy Note 7 y para Samsung será un varapalo (y un recordatorio a toda la industria en la que los diseñadores y las líneas bonitas tienen más predicamento que los ingenieros), pero la diversidad de las actividades de Samsung les ayudará a amortiguar el golpe y a seguir adelante.

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