Cada vez menos “Intel Inside”

“Intel inside” era su eslogan. Pero cada vez hay menos chips Intel dentro de nuestros dispositivos. Esta semana Intel anunciaba que despedirá a 12.000 empleados, un 11% de su plantilla, en los próximos meses. Un terremoto, se mire por donde se mire. Estos despidos masivos no son nuevos en Intel. En 1985 ya afrontaron uno similar cuando Andrew Grove decidió abandonar la actividad original de Intel, las memorias, y concentrar fuerzas en los miprocesadores. Con dos diferencias: por entonces, Grove acertó (lo recordaba en sus memorias como “un año miserable: despidos, cierre de plantas, recortes salariales, vacaciones forzadas sin paga”), y hoy no está nada claro que Intel esté en la senda correcta.

El motivo por el que Intel ha entrado en barrena es archiconocido: el declive del PC, por supuesto, pero sobre todo no haber sabido ver el cambio radical que iba a suponer la llegada de los móviles y los smartphones.

Han sido varios los motivos que han hecho de 2015 un auténtico annus horribilis para Intel:

  • Según un informe de Gartner de la semana pasada de que los envíos de PCs han bajado un 9,6% durante el primer cuatrimestre del año.
  • A medida que los PC ceden terreno, se suponía que otros negocios de Intel, como los costosos chips para los centros de datos, aliviarían la presión. Pero esta línea de negocio, que representa más de la mitad de las ganancias operativas de Intel, también tuvo un desempeño decepcionante a finales del año pasado. Los megacentros de datos de Google, Facebook y Amazon, que construyen los mega centros de datos están utilizando servidores hechos a medida que no incorporan tecnología de Intel. Según los analistas de Moor Insights and Strategy, los 7 mayores proveedores cloud mundiales se apoyan en fabricantes chinos y taiwaneses, y otros como Alibaba, Tencent o Baidu se están apoyando en fabricantes locales por motivos “nacionales” o “de seguridad”.
  • Se han despachado un 44% menos de procesadores para tablets. Poca salvación es de prever en esta línea.
  • AMD ha anunciado un plan para licenciar el diseño de su procesador basado en x86 a una empresa china, creando así un rival nuevo para Intel. Con este acuerdo AMD está buscando obtener beneficios económicos de su amplia cartera de propiedad intelectual. De repente, esta carrera del x86 que se corría en exclusiva entre AMD e Intel podría incluir más jugadores, un incremento de la competencia que posiblemente perjudicará más a Intel que a AMD.
  • Por si esto fuera poco, Intel está en medio de varios cambios en su cúpula directiva. El presidente ejecutivo Brian Krzanich, que asumió el mando hace casi tres años, ha preferido contratar a gerentes externos, rompiendo con la tradición de Intel de ascender a los máximos puestos a ejecutivos que han hecho carrera en la empresa. Tras la contratación de un prominente directivo de Qualcomm -Venkata Renduchintala- varios ejecutivos se han retirado de Intel (los veteranos Kirk Skaugen y Dave Davis que se han negado a estar a las órdenes de un recién llegado), aumentando la incertidumbre. Y si hay algo que deteste Wall Street es la incertidumbre.

¿Dependerá el futuro de Intel del chip 7360 LTE que Apple va a incorporar en el iPhone 7? Puede ser una apuesta arriesgada para Intel cuando ya se están oyendo voces que anticipan que el iPhone7 va a ser sólo un terminal de transición del que no se esperan grandes cosas.

Mientras tanto, Intel insiste en que centrará su atención en la computación en la nube y dispositivos para internet de las cosas, y puede ser que se esté perdiendo varias oportunidades venideras. La Inteligencia artificial y la realidad virtual ya están alimentando la demanda de un tipo completamente distinto de arquitectura de chips. Coches autónomos, sistemas de aprendizaje profundo y cascos de realidad virtual no están utilizando los chips de Intel como principal referencia. Quizá Intel se está volviendo a perder el siguiente gran cambio.

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