Desmitificando la economía compartida. No reemplaza los trabajos tradicionales, sólo los complementa

El instituto JP Morgan & Chase ha publicado un estudio sobre la Economía de Plataforma basándose en la observación del uso de las transacciones financieras, y que proporciona una base importante para muchos de los futuros debates políticos y económicos relacionados con lo que venimos denominando el futuro del trabajo.

El Instituto usó una muestra anónima de los 28 millones de clientes de JPMorgan para determinar cuántos de ellos recibieron pagos de al menos una de 30 plataformas en línea. Durante los tres años del estudio (de octubre 2012 a septiembre 2015), un 4,2% de los adultos en Estados Unidos (unos 10,3 millones de personas), han entrado en la economía de plataformas (o sea, servicios como Uber o AirBnB), y han ganado dinero con ello. En el estudio se observa que la cantidad de estadounidenses que obtienen ingresos gracias a plataformas digitales como Uber y Airbnb está creciendo rápidamente, pero esos ingresos suelen complementar un trabajo de tiempo completo, pero no reemplazarlo.

En septiembre de 2015, aproximadamente el 1% de los adultos estadounidenses tenían algún ingreso relacionado con el creciente número de empresas de la llamada economía compartida. La participación se ha disparado desde octubre de 2012, cuando sólo 0,1% de los adultos recibieron ingresos a través de dichas plataformas. Pero el estudio revela que las personas que conducen coches para Lyft o venden regalos en eBay tienen por lo general otras fuentes de ingresos estables. El estudio muestra que sólo 19% del total de encuestados obtuvo la mayoría de sus ingresos mensuales de la shared economy.

La economía de plataforma añade un nuevo e importante elemento a los mercados de trabajo existentes, hace que conseguir un trabajo sea más fácil y más rápido, y habilita que las personas pueden generar ingresos adicionales cuando experimentan una caída en sus ingresos regulares habituales. Pero es un dato que al mismo tiempo puede ser esperanzador y preocupante: si la economía compartida está siendo más utilizada por parte de los trabajadores con ingresos irregulares, es decir, aquellos que experimentan los más altos niveles de volatilidad de los ingresos (los jóvenes y los pobres) , entonces la economía compartida es un globo de oxígeno cuando tienes pocos recursos, o es una forma más de precarización del empleo y de rentabilizar la falta de alternativas de los más vulnerables?

 

Vía JP Morgan & Chase

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