3G fue la modernización. 4G es la digitalización. 5G será la industrialización

Mañana lunes empieza el Mobile World Congress 2016 (MWC) en Barcelona. La industria móvil contribuye en un 4% anual al PIB mundial. Más de la mitad de la población tiene activa una suscripción móvil a internet, y hay 7.300 millones de personas y objetos conectados a la red en estos mismos momentos. Es el reino plenipotenciario de la cloud, de las cosas conectadas/IoT, de los wearables, del bigdataY casi todo, basado en lo móvil. Es un buen momento para ver de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Allá por 1980 empezamos a oír hablar del 1G. Fue la época de los terminales grandes y pesados como ladrillos, que de “móvil” tenían poco, basados en protocolos analógicos y que sólo se utilizaban para comunicaciones y llamadas de voz. En los 90 llegó el 2G. Los estándares ya son digitales, los terminales se aligeran, reducen y popularizan, y cámbense, podemos empezar a enviar SMS. La revolución llega a partir de 2003 con la 3G.

  • La 3G cambió los mercados de telecomunicaciones y abrió el camino para nuevos servicios. Con la introducción de la 3G se produjo la gran modernización de las redes móviles y del concepto de servicios en movilidad. La telefonía móvil fue de repente un fenómeno popular, que impulsó la creación de nuevas oportunidades y una nueva forma de entender la accesibilidad. Se acuñaron conceptos como la conectividad universal. Europa se puso a la cabeza de esta revolución, pero  no supo mantener su liderazgo.
  • La 4G está cambiando la lógica de las telecomunicaciones en la sociedad de la información. Estamos asistiendo al despliegue de viejos servicios en nuevas estructuras, además de nuevos servicios que nunca antes hubiéramos siquiera imaginado. Nuevos dispositivos tales como tablets y smartphones son el fundamento de estas nuevas tecnologías de la información, e Internet se está convirtiendo en la base principal e indispensable para la mayoría de los sectores y las industrias de nuestras sociedades.
    Este desarrollo es crucial para la competitividad de nuestras economías. Y por desgracia, Europa se está quedando atrás en el despliegue de 4G. Otros países -como los EE.UU., Japón, Corea del Sur son hasta cuatro veces más rápidos que Europa en el desarrollo y uso de la banda ancha móvil (por no mencionar de la insultante superioridad de las empresas norteamericanas en cuanto al desarrollo de servicios basados en movilidad).
  • 5G será crucial porque supondrá la plena industrialización de la movilidad. Significará un cambio radical en las estructuras y en la naturaleza de nuestras industrias y economías. Servirá de motor de transformación para todo, desde el sector del transporte a la industria del automóvil, así como la industria de la salud, el entretenimiento y los medios de comunicación. Cambiarán las estructuras de producción, así como los criterios para la productividad y la comercialización. La ciberseguridad, la protección de datos y la importancia de una adecuada legislación que sirva para impulsar -o al menos, no ralentizar- esta visión, adquieren una nueva dimensión y una especial relevancia, hasta ahora no tenidas en cuenta. ¿Dónde está Europa en el despliegue de 5G? Dando sus primeros pasos. La liberación y la coordinación de la banda de 700 MHz ahora por fin propuesto por la UE sería una buena manera para intentar alcanzar estos retos. No es tarea fácil, pero de nuevo Europa tiene una oportunidad de recuperar el liderazgo perdido.

De todo esto, y mucho más, se hablará en estos días en Barcelona. Estaremos atentos a anuncios, debates y conclusiones.

Vía Gunnar Hökmark

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