Los nuevos gadgets nos aburren

Una vez superadas las épocas pico, como el CES de Las Vegas -y su siempre deslumbrante despliegue de novedades tecnológicas- y la temporada navideña -donde toca regalar y el gadget es siempre un apaño socorrido-, de vuelta al ciclo normal de trabajo y de consumo, lo cierto es que no entra en nuestros planes comprarnos un nuevo smartphone.

Así lo demuestra un estudio realizado por Accenture.  De las 28.000 personas encuestadas, sólo un 28% afirmó estar pensando en comprarse un nuevo smartphone este año, un 9% menos que el año pasado. Esta falta de interés se extiende a las tablets, las smart TV o los portátiles.

Malas noticias para los fabricantes. Quizá así se entienda mejor, entre otras cosas, por qué Samsung y Apple anticipan que van a vender menos en este 2016. Los nuevos terminales no nos aportan nada realmente nuevo que nos anime a cambiar de teléfono. Ese gap debería cubrirse con las ventas de smart watches, drones u otro tipo de wearables, pero de momento, sólo un 13% de los encuestados dice estarse pensando comprar alguno de estos dispositivos, por lo que salta a la vista que se está aún lejos de que estas ventas sean lo suficientemente importantes como para recuperar el terreno perdido.

Tienen que encontrar algo que nos vuelva a “enganchar”, algo que nos vuelva a hacer esperar colas de horas ante la puerta de la tienda o vender un riñón con tal de comprarnos el telefonito. ¿Un terminal plegable? No creo, pero sigan intentándolo…

Vía Business Insider

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