La informática siempre ha sido cosa de mujeres

Ayer hablábamos de Fabiola Gianotti, física italiana que se ha convertido en la primera mujer en dirigir el CERN, el famoso laboratorio de física de partículas de Ginebra. Lo celebramos y nos preguntamos cuándo dejará de ser noticia el hecho de que una mujer sea “la jefa”, y más concretamente, cuándo será el día en que una mujer sea la máxima responsable de un departamento TI o científico, y sea algo totalmente normal, no noticioso.

Las mujeres en la ciencia y en tecnología siempre han estado ahí, pero ¿dónde se han metido? Todos conocemos a Mark Zuckerberg, Bill Gates y Steve Jobs, pero ¿quién conoce a Elsie Shutt, Stephanie Shirley or Dina St Johnston?

En 1958, Elsie Shutt fundó una de las primeras empresas de software en los EE.UU., CompIncEn 1959, Dina St Johnston fundó la primera compañía de software en el Reino Unido. Stephanie Shirley, in 1962, fundó la compañía de software Freelance Programmers, con un capital de 6 libras. En aquellos momentos, Bill Gates y Steve Jobs eran unos tiernos infantes. Mark Zuckerberg no nacería hasta dentro de tres décadas después. Pero les conocemos a ellos y sus historias de éxito, y no las conocemos a ellas.

Muchos de los pioneros de la programación fueron mujeres. La Segunda Guerra Mundial, con los hombres en el frente, hizo que las mujeres fueran reclutadas como fuerza laboral. Entre ellas se encontraban numerosas matemáticas, que fueron las encargadas de realizar cálculos de trayectorias y ensayos balísticos para los soldados en el campo y bombarderos.

Después de la guerra, este campo seguía estando dominado por las mujeres. Cuando Shutt fundó su empresa en 1958, todas las programadoras eran mujeres. En 1967, la revista Cosmopolitan publicó el artículo The Computer Girls: “Han llegado las grandes computadores y una nueva categoría de trabajo para las mujeres: la programación”.

Programar era cosa de mujeres, hicieron contribuciones clave para el nacimiento de una nueva industria, las mujeres elegían Programación en sus estudios universitarios.., hasta los años 80. ¿Qué fue lo que sucedió?

A lo largo de la década de 1970 y en la década de 1980, la tecnología avanzó lo suficiente como para que los ordenadores dieran el salto de los mainframes a los ordenadores personales, de forma que fueran asequibles para el público en general. Sin embargo, estas máquinas primitivas eran poco más que juguetes. Al igual que con cualquier producto, eso significaba que tenían que ser objeto de publicidad, y los departamentos de marketing posicionaron los ordenadores como un “juguete para niños”. Los anuncios y las campañas que crearon centraron la narrativa en mostrar que los ordenadores eran a la vez divertidos y educativos para los niños. El target eran los niños, no las niñas.

Por la misma época, aparecieron películas icónicas como Tron (1982), Juegos de guerra (1983), con héroes-hacker masculinos, que también jugaron su papel para reforzar la narrativa de la programación y los ordenadores como “cosa de hombres”. El resultado fue que para cuando los jóvenes llegaron a la universidad, los chicos ya habían tenido contacto con los ordenadores mientras que las mujeres  estaban empezando desde cero. La tasa de matrículas de mujeres en estudios relacionados con la informática se desplomaron. En su apogeo en 1984, el 37% de los programadores eran mujeres. Para el año 2011, sólo era del 12%.

De aquellos polvos, estos lodos. Obviamente, no hay una sola causa y hay más razones por las cuales las mujeres en el mundo STEM somos minoría, pero está claro que si desde pequeños se nos asignan unos determinados roles de género, es muy difícil romper y luchar contra ese condicionamiento.

Por eso nos seguimos alegrando cuando despuntan mujeres que rompen con el discurso establecido. Por eso hay que seguir dándoles visibilidad. Y por eso hay que seguir diciéndoles a las chicas que la programación, la tecnología, las ciencias y las matemáticas son también cosa de mujeres.

 

Vía World Economic Forum

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