La disrupción en el mercado discográfico, en una imagen

Aunque parezca mentira, los Beatles no estaban en Spotify ni en ningún portal de música en streaming. La monumental industria que les rodea ha hecho que siempre hayan llegado con retraso en todo lo que respecta a la integración digital. Tardaron seis años en llegar a iTunes, pero cuando al fin entraron en la plataforma de Apple en 2010, despacharon dos millones de canciones sólo durante la primera semana.

Desde este pasado jueves, el catálogo musical completo de los Beatles por fin está disponible en los principales servicios de streaming, o sea, Spotify, Apple Music, Tidal, Deezer, Google Play y Amazon Prime.

La decisión de lanzar la música de los Beatles en servicios de streaming es otra señal de que las discográficas ven ahora los servicios de streaming de pago como la clave de su futuro, ya que las ventas de CD y las descargas de música digital continúan cayendo. Todo ello pese a los continuos puntos de resistencia. Por ejemplo, la cantautora británica Adele optó por no permitir el streaming de su álbum “25” en Spotify y otros servicios similares. Quizá sólo grandes artistas como Adele puedan permitirse estas boutades. Los sellos discográficos reconocen que los servicios gratuitos como YouTube y servicios mixtos como Spotify, erosionan el valor de la música al tiempo que no generan suficientes ingresos por publicidad.

En el gráfico que encabeza este artículo se ve muy claramente. En él podemos ver el auge y caída de los distintos formatos o soportes musicales durante los últimos 42 años. El eje de la izquierda muestra los ingresos en millones de dólares al año, viéndose que el pico se alcanzó en el año 2000 con una facturación de 14.000 millones de dólares. Ahí es nada.

La industria discográfica se benefició durante de la transición entre formatos, cuando reemplazamos las grabaciones analógicas (LPs y cassettes) por CDs digitales. Pero la aparición del formato MP3, el auge de los reproductores de MP3, la piratería y la popularización de las conexiones a Internet cada vez más rápidas, han hecho caer al CD en la obsolescencia. Y casi más importante, ha dejado de tener sentido el concepto de “comprar o poseer un CD, o la música como propiedad.
El punto de disrupción se ve claramente, donde los formatos tradicionales mueren y emergen los nuevos modelos de descarga y de streaming. Pero lo que también se ve es la enorme caída en los ingresos. La llegada de los Beatles al mercado de streaming seguro que ayudará a remontar las cifras, pero la industria discográfica se sigue enfrentando a la lucha por la adaptación a un entorno que le sigue siendo incómodo.
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