La situación -real- de la I+D+i en España y su incidencia sobre la competitividad y el empleo

Mientras los unos se deleitan con sus debates de cartón piedra sobre la I+D en España y lo muchisísísímo que van a hacer por la innovación y la investigación cuando lleguen al poder, y los otros se entretienen con sus ensoñaciones de arcadias felices independentistas, ahí en medio, entre tanto, se abre paso el mundo real.

Se acaba de publicar el informe Situación de la I+D+i en España y su incidencia sobre la competitividad y el empleo, del Consejo Económico y Social de España. Y sus conclusiones son para llorar. España se incluye entre los países alejados del objetivo de gasto en I+D respecto al PIB para 2020. La insuficiente financiación de la I+D+i, sin ser el único problema, es una de las debilidades más evidentes del sistema español de ciencia y tecnología, y un importante escollo para mejorar la competitividad estructural de la economía. En la siguiente gráfica se aprecia perfectamente: el peso relativo del gasto público en I+D en los presupuestos generales del Estado es del 0,9%. Para llorar.

Para lograr el objetivo del 2% del PIB en 2020 establecido en el Programa Nacional de Reformas, habría que duplicar la participación del sector privado en la inversión en I+D, que debería alcanzar el 1,2% sobre el PIB en ese año. Esto requeriría un amplio abanico de medidas que establecieran un marco más favorable para las inversiones del sector privado en este ámbito. El nivel de innovación empresarial en España sitúa a nuestro país en una posición intermedia-baja en el conjunto europeo, con una cifra comparable de empresas innovadoras en torno al 34%, frente a un 49% en la UE-28 y a un 67% en Alemania.

Volviendo a lo público, el gasto en I+D+i del Estado se ha contraído un 60,5% y 2013, y de lo todavía presupuestado se ejecuta sólo el 54,5%. Es decir, nos situamos en un esfuerzo público real en I+D de alrededor del 30% inferior al que se realizaba en 2009.

En el caso de las autonomías, el gasto agregado en I+D+i de las comunidades autónomas ha bajado un 30,2%  entre 2008 y 2012. La distancia entre las comunidades autónomas con mayor y menor gasto ha aumentado considerablemente con la crisis, lo cual evidencia que las políticas de I+D+i, tanto nacionales como autonómicas, no han conseguido hasta el momento reducir la brecha territorial en materia de I+D+i.

En cuanto a las universidades, las transferencias que reciben de los gobiernos autonómicos, que suponen aproximadamente el 70% de su financiación, se han reducido un 17% de media entre 2008 y 2012, con descensos muy preocupantes en las universidades de algunas comunidades, como en Castilla-La Mancha, Cataluña, Baleares, Madrid y Murcia.

No me hagan caso a mí. Háganle caso a la OCDE: el gasto total en I+D en los 34 países de la OCDE alcanzó 1,1 billones de dólares en 2013, último año para el que hay datos completos, lo que supone un crecimiento de 2,7% respecto al año anterior. Esto supone una media de un 2,4% del PIB de esos países dedicado a I+D. España -recordemos- se sitúa en 2013 el 1,24% del PIB, frente al 1,4% que alcanzó en 2010.

La financiación de la I+D+i no debe depender del ciclo económico, concluye el informe. Es preciso que los gobiernos, tanto el nacional como los autonómicos, tomen conciencia de que la apuesta por un patrón de crecimiento de la actividad y el empleo diferente, basado en la innovación, requiere tener visión de largo plazo y la realización de inversiones sostenidas en el tiempo. Resulta crucial que se dé mayor prioridad a esta política en los presupuestos públicos, que se planifique plurianualmente la inversión en I+D, y que se dote de estabilidad a los fondos, evitando que la financiación del sistema dependa, como ha sucedido, de los avatares del ciclo económico.

Por eso me aburren sobremanera estos debates electorales impostados donde se les pregunta a los partidos políticos qué van a hacer. En este informe y otros similares de calidad excepcional se exponen de forma clara y diáfana cuáles son los males que nos aquejan y las medidas que habría que tomar para empezar a corregir la trayectoria como sociedad y como país. Todo eso ya está dicho y escrito. La pregunta debería ser: ¿lo van a hacer ustedes si gobiernan, sí o no?

Vía Xavier Ferras

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