Privatizar la gobernanza de las ciudades, ¿el objetivo último de Uber?

Siguiendo con el post de ayer en @aunclicdelasclic , leía ayer en The Guardian un artículo paralelo acerca del futuro incierto al que nos dirigimos con las economías de plataforma, y sus efectos secundarios inesperados, y no suficientemente reflexionados aún.

Como se dicen en el artículo, no pocos observadores sostienen que el objetivo final de Uber es dar el golpe de gracia a los actuales servicios de transporte público. Es decir, ser Uber no sólo un competidor de los taxis, sino también competir con dichos servicios públicos de transporte, y al proporcionar al usuario opciones de transporte más optimizadas (rutas inteligentes, UberX, UberBLACK, etc), llevar al sistema público a la ineficacia, la obsolescencia, y finalmente, el abandono.

Otra visión quizá más atinada de las ambiciones de Uber es que la empresa quiere estar involucrada en el gobierno de la ciudad y en la configuración del ordenamiento de los entornos urbanos. Uber quiere ser una mano invisible/visible en la creación de la política urbana, colaborando en la determinación de cómo las ciudades se desarrollan y crecen, al final haciendo de la propia ciudad una plataforma para la proliferación de sistemas inteligentes basados en datos y análisis de datos.

Uber y otras plataformas están llamadas a ser un elemento disruptor en la política municipal, inevitablemente. Como se concluye en el artículo de The Guardian, más allá del mero elemento de innovación, Uber y las empresas de consumo colaborativo están haciendo política tecnológica para sentar las bases de nuevas formas de gobernanza de la política clásica.

Vía The Guardian

Anuncios