Olvídate de las passwords. Paga con una selfie.

Descárgate la app de Mastercard. Click en la opción de reconocimiento facial. Mira fijamente a tu smartphone. Guiña el ojo. Click, has pagado.

Así de fácil (o de absurdo, según la sensibilidad de cada cual) lo ve Mastercard: paga con una selfie. Para evitar que algún espabilado quiera utilizar una foto estática tuya para suplantarte y realizar un pago, la app requiere que guiñes el ojo. En caso de que falle, puedes utilizar la huella dactilar.

A medida que la industria del e-commerce crece, se incrementa la necesidad de establecer métodos seguros de pago online. Al igual que los usuarios queremos estar seguros de las tiendas donde vamos a realizar compras, las tiendas quieren estar seguras de la identidad de los usuarios que realizan pagos, para evitar los fraudes. Estamos acostumbrados a usar contraseñas, pines de verificación.., pero estos códigos son susceptibles de ser robados e interceptados, y utilizados para suplantarnos.

Por ello Mastercard está testeando el reconocimiento de la huella dactilar -siguiendo la estela de Apple-, y el reconocimiento facial. La app realmente no toma una foto, sino que hace un mapeo de la cara, lo convierte a 0s y 1s, y lo envía por internet a Mastercard. Y aquí empiezan las dudas sobre la seguridad y la protección de datos. ¿Esa transmisión de datos es segura? ¿Dónde se almacenan y qué va a hacer Mastercard con tus datos biométricos?

De momento, la app está en fase de pruebas con 500 usuarios. Veremos cuáles son los resultados.

Pero no termina aquí. Mastercard también está haciendo pruebas con comandos por reconocimiento de voz, de modo que podamos aprobar una transacción de viva voz. También están colaborando con una empresa canadiense, Nymi, para desarrollar una tecnología que nos permitirá autorizar pagos reconociendo el latido de nuestro corazón, que tiene un ritmo único y distinto para cada ser humano. ¿Habrá que acercarse el smartphone al corazón para pagar? Curiosa metáfora sería esa…

Vía CNET

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