Chicago: si la cloud acaba con el comercio minorista local, le ponemos impuestos a la cloud

Desde el pasado 1 de julio, los ciudadanos de Chicago que tengan contratados servicios de streaming como Netflix, Pandora o Spotify, o sean usuarios de servicios cloud como los de Amazon, habrán visto que su factura se ha incrementado en un 9% (y si no lo han visto aún, les llegará, porque las empresas afectadas tienen hasta el 1 de septiembre para implementar estas subidas).

Sucede que desde el 1 de julio han entrado en vigor dos nuevos impuestos. Uno de ellos es la extensión del llamado Amusement Tax, que grava con un el 9% el coste de suscripción de servicios electrónicos. Esto puede aplicarse a la música en streaming, películas y servicios de televisión como Netflix y Amazon Prime. Hasta ahora se gravaba a los cliente de servicios de televisión por cable. Una segunda norma (nonpossessory computer leases) extiende la regulación de arrendamiento de servicios electrónicos, incluyendo desde ahora los servicios cloud, y particularmente los de software, infraestructura y plataformas como servicio.

La razón aducida es simple: desde hace 20 años, esos servicios de alquiler de música y de películas se hacía desde tiendas físicas en la ciudad. Y las tiendas pagaban sus impuestos religiosamente. Con los servicios de streaming y cloud, esos negocios locales están desapareciendo, y con ellos, su contribución a las arcas municipales. ¿Solución para mantener la recaudación municipal? Gravar los servicios cloud.

La primera reacción es que si el ayuntamiento de Chicago le pone el impuesto a las compañías, las compañías se lo repercuten directarmente al usuario en su factura, cómo no. O sea, a los usuarios con domicilio en Chicago. La segunda reacción posiblemente sea que usuarios y empresas muevan su dirección a otro sitio que no sea Chicago.

Aunque todavía quedan muchas dudas al respecto, Chicago no es la única ciudad que está estudiando esta vía alternativa de financiación. En Utah y Massachusetts también lo están intentando.

Un precedente a seguir de cerca, tanto por las operadoras e ISPs que le están buscando las vueltas a la neutralidad de la red e intentando encontrar el resquicio por el que hacer que pasen por caja los servicios OTT que usan su red sin pagar nada a cambio, y también por parte de los alcaldes, siempre pendientes de buscar nuevas fuentes de ingresos para los menguantes presupuestos municipales.

Vía The Verge

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