Necesitamos políticos que sepan programar

En este mundo interconectado en el que nos ha tocado vivir, está calando el mensaje de que a problemas cada vez más complejos, hay que ofrecer soluciones cada vez más sencillas. Si tildar a las “soluciones fáciles” hay que llamarlo populismo o no, es algo que no me corresponde. Lo que sí que creo es que para dar solución -simple o compleja- a problemas cada vez más intrincados, se necesita a personas que sepan comprender el terreno que pisan y el alcance de sus decisiones.

Uno de esos factores clave es la tecnología. El pasado sábado, Tim Berners-Lee, creador de la WWW, afirmaba que necesitamos más políticos que sepan programar. Decía que es crítico que los políticos sepan apreciar el potencial que pueden llegar a ofrecer los ordenadores y que para ello, saber programar es una cuestión clave.

Saber programar implica entender lo que la gente puede llegar a crear con un ordenador. Necesitas entender lo que la gente puede hacer con un ordenador para poder hacer leyes al respecto. Necesitamos más personas en los parlamentos que sepan programar, no porque tengan que estar ellos programando, sino porque sólo así se pueden dar cuenta de lo poderosas que pueden llegar a ser estas herramientas.

Llevar esto al caso español daría para un largo debate. En los países anglosajones, es frecuente el caso de profesionales que abandonan temporalmente sus carreras en el sector privado para participar en la vida pública. En España esto es bastante más raro de encontrar (la ex-ministra Cristina Garmendia, por ejemplo). En nuestro caso, lo más frecuente en política son a) las personas que han estado desde la adolescencia metidas en un partido político y su trabajo es “ser político” y b) funcionarios que una vez tienen su plaza asegurada, se animan a dar el salto a la política.

Somos el país con más puestos de responsabilidad ocupados por personas con formación de derecho. Lo cual explica la obsesión que tienen nuestros gobernantes por regularlo todo y solucionarlo todo a golpe de leyes y más leyes, cuya ejecución parece que cae a un segundo plano. Y por otro lado, aunque sean grandes profesionales del derecho, su conocimiento de las tecnologías, la computación, el cloud, internet, la movilidad, y un largo etcétera por lo general será escaso y deficiente.

Siendo estas las reglas del juego, y como no creo que podamos cambiar el modelo de funcionamiento de las instituciones españolas, ¿no sería hora de que los funcionarios TIC den un paso al frente y empiecen a postularse para cargos de responsabilidad? Conocedores de la administración, formados en tecnologías y con un gran poso normativo, legal y económico/presupuestario, con un amplio conocimiento interdepartamental, son una cantera desaprovechada.

¿Llegaremos a ver en España a un presidente -o presidenta- del Gobierno, o a ministros/as, que no vengan de ser Abogados del Estado, sino ingenieros o científicos? Quizá fuera este parte del cambio que necesitamos para regenerar la Administración.

Vía The Guardian

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