De “tener” cosas a “tener acceso” a cosas

Las ventas de música en iTunes han sufrido un importante descenso en el último año. Apple no aclara el dato, pero se dice que sus ventas han bajado hasta un 13% con respecto al año anterior. ¿Por qué comprar unas cuantas canciones, cuando por una más que razonable cuota mensual puedes tener acceso a un catálogo casi ilimitado de artistas en Spotify o Pandora? Spotify por ejemplo ha pasado de tener 24 millones de usuarios activos en marzo de 2013 a 40 millones en mayo de este año. Todo un síntoma del cambio de tendencia.

Algo parecido le sucede a Amazon. Aparte de la competencia de modelos similares a Spotify como Nubico o 24Symbols, tienen otra competencia más tradicional: el alquiler de libros de texto, que como la propia Amazon anuncia en su web supone un ahorro de hasta un 80% y que en Estados Unidos está siendo todo un éxito.

¿Qué podemos observar en estos dos casos?

  • El cambio de paradigma del consumidor: ya no se valora la propiedad, sino el acceso (cuanto mayor sea el volumen al que puedo acceder, mejor).
  • Problemas autogenerados: la música en streaming no sería posible si no existieran dispositivos móviles con conexión a banda ancha. O sea, gracias Mr. iPhone y gracias iTunes, padres de la descarga legal de canciones a precios populares. Apple lo creó, y ahora Apple se está viendo desbancado, sobrepasado por los modelos de negocio nacidos al calor de su idea. Y lo mismo sucede para Amazon: puso tan fácil el acceso al mercado de alquiler de libros, que ahora apenas si se compran libros.

Lo que primero fue una victoria, se torna ahora en derrota. Porque Apple y Amazon siguen basando su modelo de negocio en vender tangibles: libros, música, CDs, DVDs… Pero todo apunta a que cada vez más, ya no queremos tener cosas sino en pagar una cuota -pequeña- para poder descargarnos cosas. Ya no son los gurús quienes lo vaticinan, sino las cuentas de resultados de las empresas las que lo muestran.

¿Para qué comprar coches, si habrá servicios de alquiler tipo BlaBlaCar o Uber? O bicicletas. O trajes de novia. O accesorios de lujo (ya hay más de 12.000 de estos servicios en Estados Unidos). Etc.

¿Acceso mejor que propiedad? Otro cambio disruptivo que se nos viene -o que ya tenemos- encima.

Vía ITespresso

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