De dónde vienen las buenas ideas, según Isaac Asimov

Mencionar a Isaac Asimov equivale a acordarse inmediatamente de libros y películas de ciencia-ficción como Yo, Robot o la serie de las Fundaciones. No es tan conocido que fue doctor en Química y que trabajó durante 10 años (1948-1958) como profesor de bioquímica en el Boston school of Medicine. Dejó la enseñanza cuando su trabajo como escritor fue tan grande que pasó a ocupar todo su tiempo.

En 1959, Asimov fue invitado a participar en una iniciativa del gobierno estadounidense que pretendía encontrar a personas que supiesen hallar ángulos y perspectivas distintas para la creación de un sistema de defensa de misiles. Lo que se suele llamar think outside the box (una vez más, el punto de partida del pensamiento no-convencional son los militares).

La contribución de Asimov en 1959 fue este ensayo -inédito hasta ahora- donde se pregunta de dónde vienen las buenas ideas. Es interesante encontrar en esta reflexión coincidencias con nuestros estudios más recientes acerca de la creatividad -personas inconformistas, expertas en su campo de conocimiento, pero con un punto desafiante con lo establecido-, y con planteamientos no muy alejados del pensamiento lateral de Edward de Bono, por citar alguno de los coetáneos de Asimov.

Asimov cree que las ideas vienen mejor cuando se trabaja en solitario, así que supongo que no vería con muy buenos ojos las célebres sesiones de brainstorming tan comunes hoy en día. Y dice también que las mejores ideas vienen de aquellas personas a la que no se les paga por tener esas ideas. Si tienes la presión de que para ganarte el sueldo tienes que dar con la gran idea del siglo, esa presión hará que, con toda seguridad, no se te ocurra nada.

Así que, según Asimov, si facilitas un entorno donde las personas no sientan esa responsabilidad, donde se pueda hablar de temas interesantes no necesariamente relacionados con su ámbito, y donde puedan ser poco convencionales sin sentirse por ello amenazados, las ideas empezarán a brotar. La propuesta de Asimov en 1959 e inédita hasta hoy está curiosamente cercana al diseño de las oficinas y el modelo de trabajo de empresas como Google en 2014.

Una vez más, Asimov fue un visionario. Comprobado.

Vía MIT Tecnhonology Review

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