Bibliotecas As A Service

Podemos pensar en las ciudades en términos de hardware y software. Una ciudad tiene su hardware -que son las calles, los edificios, los parques- y todo ello está regido por un software -que son las leyes, las normas, el planeamiento urbano, la regulación, o la forma en que las personas aprovechan esos espacios para convivir-. Se puede pensar en una Ciudad Como Servicio.

Si este modelo es válido para las ciudades, ¿por qué no para las bibliotecas? Lo importante de las bibliotecas no son las mesas, los ordenadores, ni siquiera las revistas o los libros. Ese es el hardware, y es fácil de proveer y de desperdiciar si no hay un software que sepa sacarle partido. La gente no va a la biblioteca a por un libro. La gente va a las bibliotecas para estar informados, preparados, para distraerse o para maravillarse. Van para huir de la realidad o para comprender cómo funciona la realidad. El valor real de las bibliotecas no es el hardware, es el software.

En lugar de tan sólo proveer acceso a la información, quizá las bibliotecas deberían dar el salto y comenzar a proponer soluciones que faciliten y enseñen a usar la información. Transformar las bibliotecas en plataformas para potenciar el aprendizaje, la innovación y el desarrollo cultural. ¿No sería esto mucho más interesante que ser tan sólo un lugar donde se prestan libros a la gente?

Vía Carlos Magro

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